“¿Hemos de tolerar, de permitir, que todo el mundo tenga derecho a representar a Aragón sin nuestro previo consentimiento? ¿Es que Aragón va a ser amparo de los partidos personales, feudo de los partidos de turno, a los que no mueve ninguna ideología práctica, sino el afán, la ambición de gobernar (o de desgobernar), de mandar, de hacer lo que se les antoje en una casa ajena?”

Gaspar Torrente: “Después de las victorias…”, El Ebro, 12, 20 de julio de 1919.

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