Aragón y su Historia: nuevos podcasts

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Aragón y su Historia: nuevos podcasts

Fernando de Gurrea y Aragón, conde de Ribagorza (1581-1592) // Ferrando de Gurrea y Aragón, conde de Ribagorza (1581-1592) // Ferran de Gurrea i Aragó, comte de Ribagorça (1581-1592)

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Contestación de la Fundación Gaspar Torrente a una manipulación antiaragonesa de la historia

Hoy la Fundación Gaspar Torrente ha contestado a la “información” vertida en esta web:

“Hoy se celebran 881 años que Ramiro II entregó el Reino de Aragón (y su hija) a Catalunya confirmando su sumisión a Ramón Berenguer”

Artículo completo: https://noticiasdecatalunya.com/hoy-se-celebran-881-anos-r…/

Respuesta (aún no publicada por los administradores) de la Fundación Gaspar Torrente:

“¿Que la historia no se puede cambiar? Sí que se puede si se tiene la suficiente falta de escrúpulos, cosa que suele suceder cuando hay conflictos: la primera víctima es siempre la verdad. Dejemos aparte el tono antiaragonés de los comentarios y centrémonos en los hechos documentados. Recordemos que ningún documento habla de sumisión de ningún tipo, que se pacta un “casamiento en casa” según la norma y costumbre aragonesa (Petronila transmite a sus hijos el título real, Ramón Berenguer es nombrado príncipe de Aragón pero se dice taxativamente que nunca será rey, que sus hijos comunes sí lo serán -teniendo como principal el título de Rey de Aragón), y que se hizo masa común entre el Reino de Aragón y el Condado de Barcelona; o sea: ningún territorio se sometió al otro, y la demostración más palmaria de esto es que ambos países siguieron manteniendo sus leyes, monedas, culturas e instituciones de gobierno propias.
Los reyes de Aragón y condes de Barcelona hablaban aragonés o catalán según dónde residiesen en cada momento o con quién tratasen, incluso dentro de su ambiente familiar íntimo, pero su lengua no definía si eran más catalanes que aragoneses o al revés: simplemente -y menos en la Edad Media- no era un hecho políticamente relevante ya que en esa época la lengua no se asociaba de forma automática con la identidad (en el caso de Aragón ni siquiera en la actualidad) como empezó a estilarse a partir del siglo XIX.
Por último, la única evidencia de comienzo del uso del emblema de las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo como “señal” identificativo de esta familia de los Aragón (siguieron llamándose así después de 1137 y no se habla en la documentación de la época de Alfonso o Jaime o Pedro de Barcelona sino de Alfonso, Jaime o Pedro de Aragón) es de cuando Ramón Berenguer ya llevaba 20 años siendo príncipe de Aragón, aunque su uso oficial se documenta en el año 1177 cuando su hijo Alfonso éste las adopta como señal identificativa en la campaña militar para la toma de Cuenca. Lo demás, nos guste o no, son especulaciones que en buena praxis histórica no pueden prevalecer sobre los hechos documentados. Por lo tanto, salvo que se demuestre lo contrario, su origen y adopción se produce ya en el seno de la nueva era, de la Corona de Aragón, y por ello no es un emblema catalán ni aragonés, sino de ambos y de los demás territorios que posteriormente tuvieron como soberanos a los miembros de esta familia.
Por lo demás, gracias a este enlace y unión de Aragón y Barcelona, Ramiro II buscó y consiguió precisamente evitar la anexión de su reino a manos de Castilla. Ello preservó la independencia aragonesa superando los momentos difíciles tras la muerte de Alfonso I y permitió a los barceloneses, que llevaban tres siglos sin hacer prácticamente ningún progreso en su propia empresa de reconquista, contar con las capacidades y energías que les permitieron dar el salto hacia adelante que permitió a la unificación política de Cataluña y su expansión territorial (hacia el sur, no hacia el oeste), marítima, comercial y política. Fue la Corona de Aragón, producto de ese pacto, la nueva entidad política que posibilitó las glorias de nuestra historia común -aragonesas y catalanas- y todos en Aragón estamos orgullosos de ello. Pero se trata de un patrimonio común: no se puede manipular el relato de nuestra historia compartida para acomodarla a las necesidades de los debates políticos actuales que afectan a uno u otro y, menos todavía, para usarla de arma arrojadiza. De ahí la particular importancia del rigor metodológico en la formulación del relato histórico común.
Un saludo”

A esfensa d’a libertat seguntes Cheronimo Blancas

“La libertat consiste en l’amoderazión y prudenzia, no pas en o enzerrinamiento, no pas en as resoluzions impremeditatas, no pas en los transportes de carraña; tot ro contrario, desdize tanto d’os alardes belicos y d’as opinions populars, que as armas en garra modo deben, á o que se veye, conservar-nos a libertat que os nuestros avampasatos conquistoron por as armas: á ella li cuaca más o plazentero reposo á o cobexo d’as leis zevils, porque ye menos difícil aprevenir con a prudenzia que, enzurizatas, reprimir as alarmas belicosas.”

Cheronimo Blancas, Comentarios d’as cosas d’Aragón (1588)

La defensa de la libertad según Jerónimo Blancas

“La libertad consiste en la moderación y prudencia, no en la obstinación, no en las resoluciones impremeditadas, no en los transportes de cólera; al contrario, desdice tanto de los alardes bélicos y de las opiniones populares, que las armas en ningún modo deben, al parecer, conservarnos la libertad que nuestros antepasados conquistaron por las armas: ella gusta más del placentero reposo a la sombra de las leyes civiles, porque es menos difícil precaver con la prudencia que, una vez excitadas, reprimir las alarmas belicosas.”

Jerónimo Blancas, Comentarios de las cosas de Aragón (1588)

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Los fueros y el Justicia Mayor de Aragón